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¿Cómo se desarrolla el habla de mi bebé?

Desde el momento en que llega al mundo, tu bebé se comunicará contigo; la manifestación más evidente es el llanto, y después de algunas semanas de su nacimiento, tu hijo o hija entenderá que este es un recurso que le permite captar la atención de los adultos para cubrir sus necesidades.

Como primer recurso utilizará el llanto y conforme pase el tiempo utilizará sonidos, gestos y los movimientos de su cuerpo para comunicarse contigo o expresar una conducta. Por ello es importante que desde sus primeros meses de vida aprendas a distinguir sus diferentes manifestaciones comunicativas. 

El desarrollo del lenguaje infantil se clasifica en dos etapas: prelingüística y lingüística (o verbal), así lo explica la publicación Estimulación del Lenguaje oral en la Educación Infantil, del Departamento de Educación, Universidades e Investigación del País Vasco. 

Etapa prelingüística 

  • Comprende del nacimiento a los primeros dos años.  
  • Se trata de la comunicación no verbal: gorjear, balbucearhacer gestos o ademanes hasta la adquisición de las primeras palabras y oraciones simples.

Etapa lingüística  

  • Comprende de los dos a los cinco años.
  • Esa primera formación de ideas, enunciados más elaborados, y conforme pasa el tiempo, la ampliación de vocabulario. Es cuando el niño o niña ya dispone de un lenguaje comprensible. 

Antes de que tu hijo o hija pueda emitir palabras, comenzará a comprender el lenguaje de los adultos e irá manifestando su interés por realizar los sonidos que escucha. Una forma de impulsar el aprendizaje del lenguaje oral es invitándole a participar “en una conversación”; aunque tu bebé no sea capaz de hablar, imitar los sonidos para simular una plática le será de gran ayuda. 

Otras formas de estimular a tu bebé son: 

  • Leerle cuentos
  • Cantarle canciones 
  • Describir tus acciones al estar juntos, por ejemplo: “te voy a cambiar el pañal porque hiciste pipí, después te arrullaré y tomaremos una siesta”

Recuerda que puedes usar la interacción cotidiana para crear grandes momentos de estimulación y así, impulsar su desarrollo. También puedes invitar a papá, tíos o abuelos a participar, pues estas pequeñas acciones ayudan a crear o fortalecer los lazos afectivos.

Validado por Beatriz Romo Pardo.
Neuropediatra
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