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¿Cómo aprende a abrazar un bebé?

¿Sabes por qué son importantes los abrazos en el desarrollo emocional de tu bebé? Los abrazos son demostraciones de afecto que le dan a los bebés sensaciones de alegría y relajación. Esto se debe a la activación de reacciones químicas en su cuerpo, como la liberación de endorfinas.

Los abrazos ayudan al desarrollo afectivo de tu bebé desde su nacimiento, pues en ese momento empieza a generar sus primeras relaciones con sus padres u otros cuidadores cercanos.

De acuerdo con el texto “Desarrollo Afectivo” de Macmillan Education, este contacto entre padres e hijos será determinante en el desarrollo de las relaciones sociales del bebé. Además, influirá en la expresión de sus emociones y sentimientos cuando sea mayor. Pero, ¿cómo aprende un bebé a abrazar?

¿Cómo es que los bebés aprenden a abrazar? 

La acciones de afecto hacia los bebés los hacen sentirse más seguros, especialmente si son realizadas por los padres o cuidadores cercanos. Además, los abrazos fortalecen el vínculo de unión entre ellos y sus familiares.

Un bebé aprende a abrazar por imitación. Desde su nacimiento, absorbe conocimiento de su entorno gracias a la convivencia y a que repite las acciones de las personas que le rodean. Por ello, al ver que mamá y papá le abrazan constantemente, aprende a conectar la acción con la sensación placentera que le genera y comienza a dar sus propias demostraciones de afecto.

Recuerda que uno de los factores más importantes en el desarrollo emocional y afectivo de tu bebé es la formación del vínculo del apego. Este suele generarse gracias al contacto piel con piel entre el bebé y su mamá al momento del nacimiento. Mientras se encuentre en periodo de lactancia, el vínculo del apego se fortalecerá debido al tiempo que pasa el bebé en brazos de mamá o papá durante la alimentación.

Una atención amorosa hacia tu hijo o hija le ayudará a crear nuevas formas de interacción socioemocional, permitiéndoles una sana convivencia y seguridad en sí mismos en el día a día.

Validado por Andrea Díaz Mendoza.
Psicóloga
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