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Lo que pasa con el cerebro del bebé prematuro

Debido al nacimiento prematuro, es decir, menor de 37 semanas de gestación, los bebés requieren cuidados especiales durante sus primeras semanas o meses de vida fuera del útero, ya sea estando en el hospital o desde casa, pues es común que tengan dificultades para respirar, alimentarse, que sean propensos a infecciones, o presenten otros problemas de salud.  

Existen varias características físicas compartidas entre los bebés nacidos prematuramente, como: 

  • Baja talla y peso  
  • Hipotonía, es decir tono muscular disminuido 
  • Color de piel rosado o rojizo
  • Piel muy delgada y fina que permiten ver las venas
  • Cabeza más grande en proporción al resto del cuerpo

Respecto al cerebro, es importante ampliar el contexto para poder entender lo que sucede con el nacimiento prematuro: 

  • Durante el primer trimestre de gestación se generan las células nerviosas.
  • En el segundo trimestre se forman importantes órganos como el cerebro, cerebelo, tronco del encéfalo y la médula espinal. 
  • En el tercer trimestre inician las estructuras cerebrales y las conexiones entre las células encargadas de habilidades como la coordinación, el movimiento, la percepción y el análisis, entre otras. 

Al ser interrumpido el proceso de maduración por el que atraviesan los bebés dentro del vientre de la madre, es posible que el pequeño o pequeña presente problemas neuronales, que se vean reflejados en dificultades de aprendizaje a lo largo de su vida, pues a pesar de que su cerebro continuará madurando durante la infancia, el tercer trimestre de gestación es esencial.  

 Sin embargo, muchas niñas y niños nacidos prematuramente pueden crecer sin manifestar ningún problema de motricidad, de salud o neuronal. Para cerciorarte de que así sea, es primordial que consultes un neuropediatra para recibir una adecuada asesoría acorde con las circunstancias particulares de tu bebé. 

No olvides la importancia de no comparar los avances de tu bebé con los de otros niños, pues cada uno crece y se desarrolla a su propio ritmo. 

Validado por Beatriz Romo Pardo.
Neuropediatra
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