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El balbuceo: un paso a sus primeras palabras

El balbuceo de tu bebé es de suma importancia debido a que así comienza a desarrollar la habilidad del habla. La primera manifestación sonora del bebé es el llanto, seguido de las risas, sonidos guturales  y vocálicos, que en un inicio son producidos por un reflejo.

Tu bebé puede balbucear desde los primeros meses de vida con sonidos cortos y largos. Este ejercicio lleva a tu bebé a decir sus primeras palabras y paulatinamente a formar frases cada vez más complejas.

Como en cualquier otra habilidad, cada pequeño tiene su propio ritmo de desarrollo. Alrededor de los seis meses de edad, a la vez que cambia la forma y tamaño de la su cavidad bucal, y el cerebro sigue madurando, los bebés pasan de emitir gorgoteos a sílabas como “da” o “ba”.

Estas primeras demostraciones carecen de un valor comunicativo, pues es una manera de ir entrenando su boca, músculos faciales y cuerdas vocales para poder aprender a hablar.

El balbuceo es un paso a sus primeras palabras

Los niños pasan de esas vocalizaciones a juegos vocálicos, como el balbuceo reduplicativo y el balbuceo no reduplicativo. Te explicamos a qué se refiere cada uno:

Balbuceo reduplicativo: Es cuando los niños repiten dos sílabas iguales “mamá” o  “tatá”. 

Balbuceo no reduplicativo: Es una etapa posterior en la que repiten sílabas diferentes, con cierta entonación. Representa una forma de hablar en la que no dicen palabras todavía pero es parecida a la de los adultos, se observa la construcción de una jerga o lenguaje propio. 

En este proceso entre el balbuceo y las primeras palabras los niños relacionan la  información que reciben sobre el entorno o determinado objeto y crearán su propio lenguaje utilizando la unión de varios sonidos semejantes a una palabra para referirse a algo siempre de la misma forma. Por ejemplo, cuando dicen “gua gua”, para referirse a un perro. Finalmente, esos sonidos evolucionarán hasta la primera palabra. 

Mientras tu bebé esté rodeado de personas que platiquen con él, fortalecerá su habilidad para hablar. 

Validado por Andrea Díaz Mendoza.
Psicóloga
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