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La atención conjunta y su influencia en el habla

La atención conjunta o compartida sucede cuando dos personas prestan atención de manera simultánea al mismo objeto. Es decir, es la capacidad de orientar nuestra atención hacia la línea de la mirada de nuestro interlocutor. Y aunque suene muy sencillo, para lograrlo se requiere cierta madurez cognitiva.

Es la base de la comunicación, pues gracias a ella se estimula el desarrollo social, cognitivo, emocional y lingüístico.

ABRAZANDO SU DESARROLLO La atención conjunta y su influencia en el habla

Algunas niñas y niños lo realizan de manera natural, ven un objeto de interés y buscan compartirlo ya sea con la madre, padre o cuidador; o viceversa, el adulto observa algo y lo menciona o muestra con la mirada para captar la atención del menor.

Por ejemplo, tu hijo o hija ve un avión pasar por la ventana, y dice mira, mami” señalando hacia arriba para que te acerques a verlo en conjunto.

Existen dos variantes, la iniciación y la respuesta. La primera refiere a la persona que quiere compartir algo, y la segunda quien recibe el mensaje, voltea ver lo que el otro mira.  Y aunque esto parezca una acción sin importancia, los pequeños con autismo carecen de esta habilidad.

ABRAZANDO SU DESARROLLO La atención conjunta y su influencia en el habla

La atención conjunta funge un rol muy importante dentro del desarrollo del habla, pues permite la vinculación e interacción con otros. Para que surja intervienen diferentes áreas, pues se requiere de atención, escucha, comunicación, comprensión y habla.

Existen actividades que puedes realizar en casa para promoverla, por ejemplo:

  1. Señalar es la acción más sencilla. Identifica un objeto y dile mira ese perrito que va caminando, es muy bonito, ¿no?
  2. Esconderse. Di su nombre y ocúltate para desaparecer de su campo visual, vuelve a llamarle y cerciórate de que te esté buscando.
  3. Realizar una acción en su cuerpo. Cantar Itsy bitsy araña” sobre su mano, simulando el caminar de una araña y sube sobre su brazo para hacerle cosquillas en el cuello. Durante esta actividad, el niño o niña irá observando tu mano y el recorrido.

Si tu hijo tiene más de 18 meses y notas que no hay atención conjunta, consulta un profesional de la salud para saber qué está sucediendo, pues no lograrlo es un indicador de autismo.

Para conocer más sobre el autismo, puedes leer: ¿Qué es y a qué edad se detecta el autismo?

Validado por Beatriz Romo Pardo.
Neuropediatra
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